Spurgeon habla sobre la oración
Por bruks - vida cristiana - 26 mayo, 2011
Si no fuéramos obligados a orar, me pregunto si incluso podríamos vivir como cristianos. Si las misericordias de Dios nos llegaran sin pedirlas, no serían ni la mitad tan útil como lo son ahora, cuando se las tienen que buscar; por ahora tenemos una doble bendición, una bendición en el obtener, y una bendición en el buscar.
El acto mismo de la oración es una bendición. Orar es como si fuera a bañarse en un arroyo susurrante fresco, y así escapar de los calores del sol de verano. Orar es montar en las alas de águila, encima de las nubes y entrar en el cielo despejado donde mora Dios. Orar es entrar en la mina del tesoro de Dios y enriquecerse de un almacén inagotable. Orar es tomar el cielo en los brazos, para abrazar la Divinidad dentro de su alma, y sentir el cuerpo hecho un templo del Espíritu Santo. Aparte de la respuesta, la oración de por sí es una bendición. El orar, mis hermanos, es deshacerse de sus cargas, es arrancar sus trapos, es sacudir sus enfermedades, es ser lleno de vigor espiritual, es llegar al punto más alto de la salud cristiana.
Carlos Spurgeon, “Órden y Argumento en la Oración”
Presupuesto doméstico de Lutero
Por bruks - cristianismo - 31 marzo, 2011
300 florines para carne
200 florines para cerveza
50 florines para pan
La Ley frente a La Gracia
Por bruks - vida cristiana - 25 marzo, 2011
La Ley exige,
La Gracia confiere.
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La Ley manda, pero no da fuerza para obedecer,
La Gracia promete, y lleva a cabo todo lo que necesitamos hacer.
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La Ley carga y descorazona y condena,
La Gracia conforta y hace fuerte y gozoso.
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La Ley apela al ego para esforzarse al máximo,
La Gracia remarca a Cristo para hacerlo todo.
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La Ley clama a hacer un esfuerzo e insta a alcanzar metas irrealizables,
La Gracia obra en nosotros la bendita voluntad de Dios.
El cristianismo: ¿la religión más perseguida?
Por bruks - cristianismo - 5 enero, 2011
El Toronto Star acaba de publicar un artículo que documenta la persecución que los cristianos enfrentan en diferentes partes del mundo. Dice que en el último siglo el rostro del cristianismo ha cambiado radicalmente, y que actualmente las dos terceras partes de los cristianos en el mundo viven fuera del mundo occidental. Paul Marshall, del Centro de la Libertad Religiosa en Washington DC, dice que “el cristiano típico, si se puede usar el término, hoy día es una mujer nigeriana”.
Prácticamente todos los grupos de derechos humanos que monitorean la situación de los cristianos en el mundo llegan a la misma conclusión: más de 200 millones de ellos diariamente se enfrentan a amenazas de asesinatos, palizas, encarcelamiento y tortura, más otros 350 a 400 millones que están sometidos a la discriminación en áreas tales como empleos y viviendas. Una estimación conservadora del número de cristianos asesinados por su fe cada año es de alrededor de 150,000.
Una advertencia de Mark Driscoll
Encontré un artículo interesante acerca de un mensaje que Mark Driscoll dio en una conferencia de cómo plantar iglesias. Mark Driscoll es el líder de la red de iglesias que se llama “Acts 29 Church Planting Network” (Red de Plantar Iglesias de Hechos 29). Dice que hay una crisis en la comunidad de los que han plantado iglesias- que muchos de los pastores tienen un matrimonio terrible y sus familias están desbaratándose.
Dice que las esposas están igual de propensas como los maridos para traicionar el pacto matrimonial, pero echa la culpa a los maridos por las familias rotas. Reprendió a los pastores por haber descuidado a sus esposas e hijos y por haberles tratado como trabajadores gratuitos en vez de personas a quienes deben amar y servir.
“Conozco miles de pastores … quizás decenas de miles en este momento. Rara vez llego a conocer bien a un pastor y su esposa y encuentro un matrimonio, donde si él estuviera casado con mi hija, no le pegaría una paliza.”
Para muchos plantadores de iglesias, el ministerio ha llegado a ser un ídolo y una medida de su justicia personal. Aunque dicen que trabajan para Dios, para algunos es para su propia gloria, porque si realmente fuera para Dios lo harían de una manera bíblica.
Driscoll compartió historias de esposas de pastores que habían cometido adulterio físicamente o emocionalmente, de un pastor que se suicidó, y de otro que se descubrió con pornografía en su computadora, que llevó a una crisis profunda en la iglesia nueva.
Dice Driscoll, “No necesitamos más plantadores de iglesias, necesitamos más varones piadosos. Si tenemos más varones piadosos, algunos llegarán a ser plantadores de iglesias.”
En la conferencia Driscoll reprendió repetidamente a los pastores que han abandonado a sus familias emocionalmente por el trabajo, pensando que una vez que el ministerio esté establecido, tendrán tiempo para cuidar a sus familias. Pero eso nunca sucede.
“Si la casa del varón es una farsa, ¿cómo le vamos a encargar con la casa del Señor? Si la familia del varón es una farsa, ¿cómo le vamos a encomendar la familia de Dios? Si el varón no puede evangelizar a sus propios hijos, ¿cómo le vamos a pagar de tiempo completo para llevar a cabo la misión? Si el varón no puede animar a su propia esposa y causar que ella florezca, ¿a qué viene que le daríamos una congregación?”
Observa que muchas de las personas que promuevan ideas anti-cristianas eran hijos descontentos de la iglesia, con padres que no los criaron bien.
Terminó diciendo, “No vamos a usar a tu familia para plantar una iglesia. No vamos a permitir que uses a tu familia para plantar una iglesia. No usas a tu familia; amas a tu familia y sirves a tu familia como Cristo hace con la iglesia.”
Obviamente todo lo que dice Driscoll es una advertencia muy seria para los que sentimos que hoy en día el Señor nos está impulsando a extendernos en cuanto a plantar iglesias nuevas.
El conocer a Dios no es como una teorema matemática
Por bruks - cristianismo - 24 noviembre, 2010
“Dios en Su gran misericordia rehusa alcahuetearnos en nuestro deseo sin limite de ser dioses. Ha asegurado que Su propia auto-revelación sea abundantemente clara a los que por gracia tienen ojos para ver y oídos para oír, pero nunca será tan obvio como una teorema matemática donde los seres humanos controlan todas las definiciones y las reglas de las relaciones.”
D.A. Carson, Obras Escogidas sobre la Escritura
